miércoles, julio 16, 2008

Comentarios a John Zerzan

He encontrado un articulo de John Zerzan, Esas Cosas que Hacemos que plasma perfectamente la ideología que me inspiró en mi juventud, aunque quizá mejor seria decir "expiró".

En el artículo se denuncia la pérdida de sentido, inmediatez y energía espiritual en la civilización occidental. El resumen de esta concepción sería que los hombres y las mujeres son buenos por naturaleza, capaces de vivir integrados en su medio de forma plena en comunión no-simbólica con todo. El desarrollo de los simbolos, la tecnología, la abstracción, el logos y el capital aplasta esta vivencia primigenia y auténtica.

Con la edad vas percibiendo la complejidad de las cosas y ya no lo veo así de sencillo. Reproduzco ahora cada uno de sus aximomas principales que ahora se me antojan desacertados, o al menos muy cuestionables. Además sospecho que la mayoría conllevan una reducción de quien los mantiene como poco al inmovilismo si no a la desesperación. A quien tenga esta sospecha sobre este tipo de discurso y quiera romper con su lógica le recomiendo los textos de Ken Wilber.

  • Somos aplastados y cegados por la fuerza reificante de la etapa del capital que comenzó en el siglo XX.
  • Novalis se lamentaba porque “el sentido de la vida se ha perdido” [...] -justo cuando el industrialismo realiza su más temprana irrupción.
  • La tecnología se ha convertido, sin lugar a dudas, en el gran vehículo de la reificación. Sin olvidar que está inmersa y encarna una esfera del capital
  • La filosofía se ha convertido en la racionalización más elaborada de la reificación.
  • el aspecto reificado del pensamiento es una “desventura” cognitiva más.
  • el auténtico pensamiento es “no-conceptual”, una especie de “escucha reverencial”.
  • La cultura es una pantalla a través de la cual nuestras percepciones, ideas y sentimientos son filtrados y domesticados.
  • El síntoma más temprano de la vida alienada es la muy gradual aparición del tiempo.
  • La pregunta por el origen de la reificación es una cuestión apremiante que rara vez ha sido perseguida de un modo suficientemente profundo. Un error frecuente ha sido confundir inteligencia con cultura; es decir, la ausencia de cultura es vista como equivalente a la ausencia de inteligencia. Esta conclusión se agrava aún más cuando la reificación es vista como inherente a la naturaleza del funcionamiento de la mente. Desde Thomas Wynn y otros, sabemos ahora que los humanos pre-históricos eran nuestros iguales en inteligencia. Si la cultura es imposible sin objetivación, de ello no se desprende que ésta sea inevitable, o deseable. Pese a lo receloso que era Adorno con la idea de los orígenes, admitió que, en sus orígenes, la conducta humana no contenía la objetivación. De un modo similar, Husserl fue capaz de referirse a la integridad primordial de todas las conciencias antes que a su disociación.
  • “En el principio era el verbo”, el principio de todo esto, que nos está matando, limitando nuestra existencia a muchas cosas.
  • El acto reificante del lenguaje empobrece la existencia mediante la creación de un universo de significado suficiente en sí mismo.
  • Hasta fecha muy reciente –hasta la civilización- la naturaleza fue un sujeto, no un objeto. En las sociedades de cazadores-recolectores no existía una división estricta o una jerarquía entre lo humano y lo no humano. Es preciso restaurar la naturaleza participativa de las conexiones desvanecidas, aquella condición en que el sentido estaba vivo, no objetivado en una cuadrícula de cultura simbólica. La visión tan positiva que tenemos ahora de la prehistoria supone una perspectiva de recuerdo anticipatorio: ahí está el horizonte de la reconciliación sujeto-objeto.
    Esta anterior participación con la naturaleza es el reverso de la dominación y el distanciamiento que se encuentra en el corazón de la reificación. Nos recuerda que todo deseo es un deseo de relación, tanto reciproca como animada. Hacer de ello algo cercano, o presente, constituye un proyecto práctico gigantesco, que pondrá fin a esta época oscura.

3 comentarios:

nojodas dijo...

no entiendo muy bien lo de "comunión no-simbólica" (desconozco si es una exegesis tuya o es literal de zerzan, ya que no he leido ese texto )..Se supone que el ser de pensamiento analógico-mágico es un pensamiento simbólico..El pensamiento de Zerzan se basa en hipótesis ó tesis indemostrables, pero no deja de tener razón en algunas cosas: p. ej., la percepción mediada nos resta agudeza en los sentidos..En consideraciones políticas también
estoy de acuerdo..la libertad y el derecho a ser sujeto político tampoco pueden ser mediados.

saludos

nojodas dijo...

Ahora recuerdo que con otros textos de Zerzan, también me llamaba la atención que no hacía alusión al pensamiento simbólico-mágico.

Buen blog, aunque me falta examinarlo más..

Alberto J. Revolware dijo...

Hola Nojodas, lo de la "comunión no-simbólica" es mio, o mejor de Salvador Paniker en "Aproximación al Origen". Lo que Zerzan sí dice en el texto que enlazo es:

"Es preciso restaurar [...] aquella condición en que el sentido estaba vivo, no objetivado en una cuadrícula de cultura simbólica."

Respecto a todo el proceso de simbolización progresiva de la realidad me gusto mucho la "Edad del Espiritu" de Trias, del que hice un esquema contrastándolo con la evolución que sostiene Ken Wilber; está en:

http://www.gredos.org/Wilber-Trias.pdf

Venga, salud