jueves, febrero 16, 2006

Oración Centrante: un sencillo método de meditación


El Padre Tomás Keating, monje cisterciense que ha extractado la práctica de la Oración Centrante.

1. Elije un momento del día para dedicarlo a esta meditación, quizá al amanecer o antes de ir a dormir, cuando no haya ruido excesivo ni estés demasiado cansado/a.

2. Busca un sitio de la casa que invite al recogimiento y sosiego, quizá con algún símbolo que recuerde el caracter sagrado de la práctica: una vela, una imagen de tu religión/es preferida/s, un libro sagrado. Siéntate con la espalda recta pero sin forzar de manera que la respiración sea fácil y la posición favorezca la atención. Sentarse en el suelo, si no causa mucha molestia puede ayudar al recogimiento que la práctica requiere: prueba a sentarte con las piernas cruzadas en una manta doblada que te eleve el culo unos 15 o 20 centímetros del suelo. Los ojos entreabiertos o cerrados, y aflojando cualquier tensión que se sienta en el cuerpo. Pon un despertador con el tiempo que has decidido dedicar a la meditación, en un principio pueden ser 10 minutos y luego ir aumentando hasta 30 o 45 minutos por sesión.

3. En este estado de tranquilidad, elije una palabra que simbolice la intención de consentir la presencia y la acción del espíritu en tí; quizá "Cristo", "OM", "Alah", "madre", "tu"... Entonces repite mentalmente esta palabra acunándola al ritmo de la respiración y llevando la atención a la respiración en el abdomen.

4. Cuando notes que tu atención se dispersa debido pensamientos, memorias, sensaciones físicas o emociones, tráela suavemente de nuevo a la palabra o imagen centrante que elegiste.

5. Si son frecuentes las distracciones quizá pueda ayudarte acompañar la repetición mental de la palabra centrante con el conteo de cada respiración del 1 al 10 para luego volver a empezar. Así, si la palabra que hemos elegido fuese "OM", repetiríamos 1 (inspirar), OM (expirar), 2 (inspirar), OM (expirar) y así hasta 10 para luego volver a empezar; si nos despistamos o nos pasamos de 10 volvemos al 1.

6. Degusta cada respiración, disfrútala, es la señal de que estás vivo, sientete presente. Cuando suene el desepertador sigue en silencio dos o tres minutos más, da gracias, haz tus peticiones, luego levantaté suavemente e intenta estar presente y entregado en tu vida diaria.

Otros consejos:

* No quieras conseguir nada con esta práctica. Hazla porqué sí.

* No hagas caso de picores o pequeños dolores. Se pasarán, y suelen ser normalmente resultado de nudos emocionales que se van desatando.

* Si puedes, practica en grupo de vez en cuando.

Que lo disfruteis...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Hazlo porque sí". En ese porque sí está encerrada la voluntad de vivir, de ser, de amar, porque no hay más razones,o acaso una gota de agua se plantea ser otra cosa que una gota de agua? Ese porque sí es "mu", es la no pregunta, es la no intención, en ese porque sí está guardado el secreto de la vida. Gracias Alberto. Inés

Anónimo dijo...

Lo siento pero no es Oración Centrante lo que está usted explicando, es sencillamente un método de meditación oriental.
La Oración Centrante no utiliza la respiración, ni mantras para consentir la presencia de Dios.