viernes, setiembre 28, 2007

Meditación y terapia de ofrenda y desapego



L@s que nos hemos cridado en la tradición católica hemos oido muchas veces lo de ofrecer el dolor a Dios. A esto hemos respondido desairados objetando que lo principal es luchar contra el dolor, ya sea el que nosotros mismos sentimos o el que otras personas padecen.

Sin embargo, hay dolores que ni la ciencia ni la acción política pueden evitar. Aquí expongo un sencillo método para disolverlos o aminorarlos, evitando así que su influencia sobre nosotros haga que nosotros a nuestra vez causemos dolor -lo proyectemos- a nuestro entorno, esto es importante porque así iremos rompiendo ese cuerpo de dolor -que diría Eckhart Tolle- y sus cadenas que nos encadenan y achican nuestra vivencia generación tras generación. También impedimos así que se propanguen a nuestro alrededor.

El método, o meditación o lo que sea consiste en estos pasos:

1- Cuando nos asalte un dolor subjetivo, o sea, no que nos hayamos partido un brazo, si no de origen más bien psiquico (angustia, miedo, rabia, envidia, frustración...) lo primero es sentirlo a fondo fisicamente. Notar si es el pecho lo que nos oprime, o el estómago, u otra parte del cuerpo, entonces ponerle un color (normalmente será feo: gris, marrón...).

2- Luego, imaginarlo sobre una bandeja de algún material que para nosotros sea noble (no hace falta que sea oro, puede ser madera u algún otro que nos inspiré un sentido devocional) que sostenemos con unas manos espirituales como una ofrenda al universo, Dios, Alah o como conceptualicemos nosotros a lo divino e inma/trascendente... Sentir que si nosotros disolvemos ese sufrimiento con conciencia no lo revertiremos sobre el Universo, hagamos esto mientras respiramos tranquilamente 10 veces (o las que nos apetezca)

3- Luego, ya más pendientes de la respiración hacer 3 respiraciones intentando que sean de 22 segundos cada una en la inspiración y otros tantos en la expiración (al menos intentarlo, pero sin excesivo esfuerzo). Buscar el bostezo.

4- Repetir esta operación 5 veces

5- Si se generan bostezos, es posible que produzcan lacrimación: limpiarse las lagrimas con un papel de baño o clinex siendo conscientes de que estamos llevandonos la negatividad y quemarlo ante la forma que nos guste representar a lo divino (una cruz, un buda...)

6- Despedirse de lo divino con una pequeña oración de agradecimiento (mejor con las manos juntas) por poder participar en el Gran Teatro del Universo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Como diferencias el dolor del sufrimiento? Cuando hablas de dolor en este artículo hablas de sufrimiento?

Art.

Carlos dijo...

Que significa el bostezo cuando respiras. ¿Es bueno? ¿y si es así , porque?

Alberto Jimenez "Revolware" dijo...

Carlos, según parece, el bostezo entre otras cosas supone la liberación de tensión emocional y del estrés. Un excelente ejercicio psicosomático es desperezarse bostezando todo lo ampliamente que sea posible...

Salud